Croquis y Trazos

Cómo representar el asoleamiento en mis diagramas de arquitectura

2026.10.05
Diagrama de asoleamiento y sombras en un proyecto de arquitectura, representación gráfica para PFC

Una lámina A1 recién salida del plotter delata en segundos si un diagrama de asoleamiento funciona: si el texto y las líneas de sombra se leen desde el otro lado de la sala, el diagrama cumple su trabajo; si no, no importa lo preciso que sea el cálculo solar detrás. Ese es el filtro que aplico ahora a cualquier lámina antes de darla por buena, y es la pregunta que más me repiten cuando hablo de representación gráfica en Illustrator: ¿cómo se dibuja el sol en un diagrama de arquitectura sin que parezca un boceto de instituto o una mancha de rotulador? Lo que sigue son las respuestas que he ido reuniendo —entre lo que funcionó y lo que acabó en la papelera— mientras montaba los diagramas de mi PFC en la ETSA de Sevilla, en la Isla de la Cartuja.

¿Por qué mis primeras sombras parecían manchas de tinta en vez de luz?

Durante una corrección en el taller de proyectos, un profesor se paró frente a mi mesa, señaló el análisis de sombras de mi planta y me dijo que parecían manchas de tinta en lugar de luz proyectada. Tenía razón: estaba usando sombreados sólidos en gris oscuro directamente en el espacio de AutoCAD, convencida de que la precisión geométrica del cálculo solar bastaba por sí sola. Al exportar a PDF, el resultado era pesado, sucio y, sobre todo, ilegible desde más de un metro.

A esa latitud —Sevilla está a 37,38 grados, como recoge la entrada de latitud— el asoleamiento es agresivo, así que representar la sombra no es un capricho estético: es una declaración sobre cómo se protege el edificio del sol. Mi dibujo, sin embargo, no decía protección. Decía error de impresión.

Comparación entre sombras pesadas en AutoCAD y sombras transparentes en Illustrator para diagramas de arquitectura

Illustrator y el modo Multiplicar sustituyen la opacidad plana

Dejé de enviar los planos terminados directamente desde CAD y empecé a limpiar los archivos antes de pasarlos a Illustrator, importando solo las líneas base y soltando todo lo que el programa no necesitaba para el diagrama final. Fue así, trasteando casi por accidente con el panel de transparencia, como encontré el modo de fusión Multiplicar: en vez de pelearme con la opacidad de un gris plano, empecé a aplicar el color de la sombra sobre un trazado de estructura muy fino, y la arquitectura que quedaba debajo seguía visible a través de la sombra.

Si te interesa ese paso en más detalle, lo conté en lo que aprendí sobre el uso de sombreados de AutoCAD en Illustrator, donde explico cómo decidí qué soltar antes de salir de CAD. Aquí me quedo con lo esencial: el diagrama dejó de ser un obstáculo que tapaba el dibujo y pasó a ser una capa de información que se podía atravesar con la mirada.

¿Qué colores explican el sol y la sombra sin caer en el amarillo chillón?

Durante mucho tiempo usé amarillo para el sol, porque el sol es amarillo, ¿no? En un diagrama de arquitectura ese amarillo chillón suele leerse como boceto de instituto, así que cambié a una paleta más contenida: naranjas quemados para la radiación directa del solsticio de verano, el 21 de junio, y azules gélidos para las sombras largas del solsticio de invierno, el 21 de diciembre. Diferenciar la temperatura del color hace que el diagrama cuente algo sobre confort térmico y no solo sobre geometría solar.

Paleta de naranjas y azules para representar el asoleamiento en diagramas de arquitectura

Abstracción frente a realismo fotográfico en el diagrama

No estaba segura de si esto iba a funcionar, pero dejé de intentar que la sombra fuera una simulación física perfecta. Un diagrama es una herramienta de comunicación, no una fotografía, y exagerar ligeramente el recorrido solar para enfatizar por qué un voladizo está donde está explica mejor la decisión de proyecto que calcar cada píxel de un render en 3D. La carta solar estereográfica ayuda aquí: en vez de dibujar el sol como un círculo con rayos, uso curvas suaves que atraviesan la sección o la planta, con una escala gráfica clara y leyendas que no compiten por la atención.

Antes de llegar a esa claridad probé un camino más corto: copié la disposición de una lámina que había visto en Behance, convencida de que si funcionaba para ese portafolio funcionaría para el mío. No tuve en cuenta que mis plantas tenían otra proporción, y el resultado quedó desencajado: los diagramas de sol ocupaban un hueco pensado para otro formato de planta, y ninguna leyenda terminaba de alinearse con la siguiente. Tuve que deshacer la composición entera y partir de las proporciones reales de mis propios planos.

¿Cómo evito que el archivo se vuelva pesado con tantas capas?

Esta es, de hecho, la pregunta que me mandó Rut Casado, que lee el blog desde Buenos Aires: qué hacer cuando Illustrator empieza a ir lento con decenas de diagramas de sombra superpuestos con transparencia. La respuesta que le di fue la que mejor me ha funcionado a mí: en vez de rellenar las áreas de sombra con degradados complejos, uso muestras de motivo —texturas de puntos o de líneas muy finas— que dan un aspecto más técnico y, de paso, mantienen el archivo vectorial ligero.

Ese truco tiene más sentido si se asume que hacer diagramas de arquitectura para tesis sin ser diseñadora gráfica es perfectamente posible apoyándose en las herramientas de repetición del programa, no en pinceles o efectos que no se van a volver a usar. Rut contestó, como hace siempre que algo le funciona, con un mensaje breve de agradecimiento, y desde entonces compara notas conmigo en cada entrada sobre Illustrator.

Diagrama vectorial de trayectoria solar en Illustrator con textura de puntos para un PFC de arquitectura

Comprobar en papel si la lámina de PFC funciona

Bea Montes, con quien comparto mesa desde el taller de proyectos de segundo curso, siempre imprime una copia extra para comparar en papel antes de dar un trabajo por terminado, y esa costumbre se me quedó pegada justo con estos diagramas de sol. La pantalla engaña: un azul que parece perfecto en el monitor puede apagarse en la lámina impresa, y un naranja quemado puede volverse más chillón de lo que parecía en pantalla.

El criterio sigue siendo el mismo con el que empecé este texto: saco la lámina A1 del plotter y la miro desde el otro lado de la sala. Si la leyenda, la escala gráfica y el contraste entre sol y sombra se entienden sin acercarse, el diagrama está listo para el tribunal. Si hay que acercarse a descifrarlo, todavía queda trabajo de ajuste de color o de contraste antes de la entrega. No busco el realismo fotográfico ni el cálculo de sombras perfecto: busco que, en los primeros segundos frente a la lámina, quien la mire entienda por qué el edificio está orientado así y no de otra manera.

Lámina final de PFC con diagramas de asoleamiento legibles desde lejos