Croquis y Trazos

Mi proceso para crear diagramas de concepto en Illustrator para la tesis

2026.07.21
Diagramas de concepto en Illustrator para la tesis de arquitectura, con jerarquía visual y capas ordenadas

Tengo el nodo seleccionado, el zoom pasado del cuatrocientos por ciento y la certeza de que si suelto el clic el contorno se me abre otra vez. Así paso buena parte de mis tardes desde que empecé a montar los diagramas de concepto de mi tesis en Illustrator: peleándome con trazados que en AutoCAD se veían perfectos y que, al cruzar de programa, se comportan como si no se conocieran de nada. Illustrator para el PFC no es un capricho estético, es la diferencia entre unos diagramas de arquitectura que se entienden en treinta segundos y otros que necesitan que yo señale con el dedo. Ahí se juega la representación visual real del proyecto.

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Mi primera lámina de entrega parecía sacada de una reunión de empresa

Meses antes de llegar a esto, monté toda una entrega usando plantillas de PowerPoint. Me parecía razonable: tenía cuadros de texto, títulos ordenados, hasta una paleta de colores coherente. El tribunal no opinó lo mismo. Uno de ellos preguntó, sin ninguna maldad pero con esa cara que ya conoces cuando algo no cuadra, si había entregado por error una presentación de empresa. No supe qué contestar. Dominaba AutoCAD desde segundo curso y era capaz de resolver una sección constructiva sin despeinarme, pero nunca había necesitado pensar en cómo se lee un panel a distancia, ni en qué significa comunicar una idea sin explicarla en voz alta.

Esa entrega se quedó grabada más de lo que me hubiera gustado. No fue el peor comentario que he recibido en un taller, pero sí el que más me hizo replantearme qué estaba haciendo mal antes incluso de abrir Illustrator.

Cuando los diagramas de arquitectura dejan de ser plantas con flechas

Un diagrama de concepto tiene que leerse rápido, sin que nadie tenga que acercarse a la lámina para entender por dónde entra la gente al edificio. Mis primeros intentos eran plantas simplificadas con cuatro flechas torcidas: daban datos, no contaban nada. Illustrator no sirve solo para poner el título del proyecto en una tipografía bonita, aunque durante semanas pensé exactamente eso. Ahí entra también la escala, porque un diagrama que se exporta mal desde CAD arrastra el problema a cualquier cosa que hagas después; ese ajuste de exportar a la escala correcta es un tema aparte que todavía sigo puliendo cada entrega.

Comparación entre un plano técnico de AutoCAD y un diagrama de concepto en Illustrator para el PFC

Archivos que no cargaban y capas que no perdonaban

Exportar directamente el archivo completo de CAD a PDF fue mi segundo tropiezo. Cada mueble, cada textura de sombreado, cada línea auxiliar viajaba con el dibujo, así que el archivo pesaba una barbaridad y el ordenador se quedaba pensando antes de mover un solo círculo. Todavía puedo oír el ventilador del portátil acelerando cada vez que abría uno de esos PDF de planos que rondaban los ochenta megas, como si la máquina protestara tanto como yo. Con el tiempo entendí que limpiar las capas antes de salir de CAD ahorra más tiempo que arreglarlas después en Illustrator, aunque esa técnica de limpieza da para una entrada ella sola.

Nadie me había explicado que el flujo entre los dos programas se decide casi entero antes de abrir Illustrator. Descubrirlo a base de archivos colgados fue un método poco elegante, pero funcionó.

Edición de trazados y nodos en Illustrator al limpiar un plano exportado desde AutoCAD

Automatizar en vez de pintar a mano

Después de perder una tarde entera coloreando polígonos a mano porque no había cerrado bien las líneas en el archivo original, decidí que algo tenía que cambiar de raíz. Fue por esas fechas cuando terminé apuntándome al Curso Adobe Illustrator CC para Arquitectos, más que nada porque necesitaba entender por qué mis contornos no se comportaban. Lo que me quedó de ahí no fue una lista de atajos, sino la idea de preparar el archivo pensando ya en el resultado final: si los contornos están cerrados, el bote de pintura interactiva colorea zonas de uso o flujos de circulación en segundos, y eso cambia por completo cómo reacciono cuando el tutor pide un cambio de última hora.

También fue entonces cuando empecé a pensar en la lámina como composición completa y no como una suma de diagramas sueltos; ese reparto del espacio en el panel es algo que trabajo aparte, apoyándome en un sistema de retícula para el portfolio que me ayuda a decidir dónde va cada esquema antes de dibujarlo. Para los detalles de fachada uso máscaras de recorte en vez de borrar a mano, algo que en su momento me pareció un truco menor y ahora uso en casi todas las láminas.

Bote de pintura interactiva en Illustrator aplicado a un diagrama de arquitectura por zonas de uso

Ordenar la jerarquía antes de tocar un color

Durante una temporada mis diagramas tenían la jerarquía técnicamente resuelta y aun así se veían planos. No sabía nombrar el problema hasta que una tarde salí a despejarme un rato por el Mercado de Triana, sin planos ni portátil, solo para dejar de mirar la pantalla. Una compañera de piso que los sábados por la mañana se va al taller de cerámica del barrio de San Lorenzo me dijo algo que se me quedó: que en su taller primero decide qué pieza tiene que llamar la atención y todo lo demás se subordina a eso. No es tan distinto de decidir qué grosor de línea llevan tus muros estructurales frente a lo que quieres destacar, aunque el ajuste fino de esos grosores merece su propia entrada.

Con la tipografía de las leyendas pasé por algo parecido: cambié de fuente varias veces antes de aceptar que la legibilidad importa más que la personalidad, un tema que también dejo para otro día porque da para mucho. Para las texturas de sección probé varios pinceles hasta encontrar los que no competían con el resto del panel, otra decisión que fui afinando aparte.

Leyenda y escala gráfica en una lámina de tesis con representación visual clara

El coordinador me preguntó qué programa había usado

Sobre la semana diez de trabajar así, mandé al tribunal un PDF con la lámina de intenciones espaciales para la revisión de avance. No tenía ni idea de que iba a ser la primera vez que alguien del tribunal no frunciera el ceño al verlo. El coordinador se quedó mirando el diagrama de circulación un momento y preguntó, con genuina curiosidad, qué programa había usado para montarlo. No era la pregunta que yo esperaba, pero fue la que más me dijo: significaba que el diagrama había hecho su trabajo sin que yo tuviera que defenderlo.

Ese comentario me sirvió más que cualquier corrección técnica que me habían hecho hasta entonces. A veces el mejor indicador de que una lámina funciona no es que te feliciten el contenido, sino que la conversación se vaya directa al proyecto y se olvide de la herramienta. Para completar el panel de ubicación de esa entrega terminé usando lo que aprendí sobre cómo vectorizar mapas para la ubicación, así todo el conjunto hablaba el mismo idioma visual.

Lámina final A1 con diagramas de concepto terminados para la entrega de tesis

Lo que cambió en mi forma de plantear una lámina

Comparando esa entrega con la de las plantillas de PowerPoint, la diferencia no está en cuánto domino Illustrator, sino en una pregunta que ahora me hago antes de dar por cerrada cualquier lámina: ¿podría alguien entender este diagrama sin que yo esté al lado señalando con el dedo? Si la respuesta es no, vuelvo atrás, aunque eso signifique rehacer una capa entera la noche antes de imprimir.

Si estás en ese punto donde tus planos técnicos son intachables pero tus diagramas de concepto parecen hechos con prisa, no hace falta que te conviertas en diseñadora gráfica. Basta con mirar la preparación del archivo antes de abrir Illustrator con la misma atención que le dedicas a una sección constructiva. A mí me ayudó revisar el Curso Adobe Illustrator CC para Arquitectos con ese objetivo muy concreto en mente, no para aprender diseño en general, sino para que mi arquitectura se explicara sola.