Cincuenta bloques del mismo árbol en un plano de situación y, si Illustrator no sabe qué hacer con ellos, los trata como cincuenta dibujos sueltos, cada uno con su propio peso y su propia entrada en la lista de colores. Ese detalle explica casi todos los mensajes que me llegan de otros estudiantes de arquitectura sobre archivos que se cierran solos: el problema casi nunca es Illustrator, es lo que arrastra el AutoCAD de origen.
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Lo que de verdad me preguntan sobre bloques que pesan demasiado
La pregunta llega casi siempre con las mismas palabras, aunque cambie quien la escribe: importo mi plano de AutoCAD y Illustrator se queda pensando para siempre, ¿qué hago? Antes de entrar en cómo compongo la lámina final, merece la pena parar aquí, porque casi nunca es un problema de Illustrator en sí. Chema Berlanga, un lector habitual desde Ciudad de México, es quien más veces me lo ha preguntado en los comentarios; suele mandarme capturas de sus propios errores para que le diga dónde se ha atascado, y casi siempre es el mismo patrón: bloques repetidos con demasiado detalle interno, cientos de veces, en un plano pensado para caber en el estándar ISO 216 A1. Cómo saco luego la escala correcta ya exportado es otro lío que he contado en detalle en otro sitio; aquí me centro solo en que el archivo no reviente antes de llegar a eso.
Lo primero que reviso cuando alguien me manda uno de estos archivos es cuántas veces se repite el mismo bloque y cuánta geometría interna tiene cada uno: un coche con los tiradores de las puertas dibujados a escala real no necesita eso si va a verse del tamaño de una lenteja en la lámina. Si además el archivo está vinculado en vez de incrustado, hay matices sobre cómo Illustrator lo actualiza que dan para una entrada aparte; aquí me quedo solo con el peso del bloque en sí, que es lo que de verdad frena a la mayoría de la gente que me escribe.
¿El comando PURGE limpia todo lo que sobra?
No del todo, y ese malentendido me costó bastante tiempo al principio. El comando PURGE elimina definiciones de bloques que ya no se usan, capas vacías y estilos de texto sobrantes, pero no toca la geometría de los bloques que sí sigues usando. Si tu bloque de árbol tiene miles de líneas dibujadas, PURGE no va a arreglar nada ahí dentro.
Mi compañera de piso, Inma Tejada, que también está en arquitectura aunque le lleva otro curso, me preguntó una vez por qué tardaba tanto en abrir un archivo que a ella apenas le pesaba la mitad, y esa pregunta tan simple fue la que me hizo mirar en serio qué estaba arrastrando mi DWG. Cuando el comando no basta, entro en el editor de bloques y quito a mano lo que sobra, el coche no necesita los limpiaparabrisas dibujados a escala 1:500, por ejemplo, y es ahí donde noto ese chasquido seco del ratón cada vez que confirmo que un nodo se puede borrar sin que se note en el dibujo final. Cómo organizo después las capas para que Illustrator respete esa jerarquía ya lo conté en otra entrada, así que aquí me quedo solo con el peso.
Bloques por capa o por entidad: la diferencia que dispara el peso
AutoCAD trabaja con una paleta de colores indexados de 255 tonos, la que muchos llaman AIC. Cuando ese archivo llega a Illustrator, el programa intenta traducir cada uno de esos colores a un perfil CMYK o RGB, y si tus bloques tienen el color puesto por entidad en lugar de por capa, Illustrator crea una muestra nueva para casi cada línea suelta. Multiplica eso por un bosque entero en un plano de situación y tienes el archivo pesadísimo del que hablábamos al principio.
Por eso lo primero que miro en las propiedades de un bloque problemático es dónde está puesto el color: si pone ByLayer respiro tranquila, si pone ByEntity ya sé que ahí va a estar parte del problema. Fue justo después de pelearme con estos colores indexados cuando me metí más en serio con un curso de AutoCAD Master, porque llevaba desde segundo de carrera usando el programa sin entender bien cómo estaba organizada la estructura interna de mis propios archivos.
¿Merece la pena resolver todo con renders en vez de pelearme con Illustrator?
Lo pensé en serio antes de meterme de lleno en este lío de bloques y capas. Probé a resolver toda la parte visual con renders de presentación en SketchUp, pensando que así me ahorraba pelearme con Illustrator, y lo que salía parecía sacado de un videojuego de los años noventa, nada que ver con el nivel de acabado que buscaba para una lámina de tesis. No sirvió como atajo; lo dejé y volví a la vía de limpiar bien el archivo de origen.
Si estás dudando entre dedicarle tiempo al render o a organizar bien el CAD, mi respuesta después de haber probado las dos cosas es que el render no sustituye un plano bien construido: en el mejor de los casos lo maquilla, en el peor añade otra capa de trabajo sobre un archivo que ya venía mal desde AutoCAD.
Convertir bloques repetidos en símbolos dentro de Illustrator
Aquí está lo que de verdad cambia las cosas cuando ya tienes el archivo relativamente limpio. Illustrator puede convertir esos bloques repetidos en Símbolos: si tienes cincuenta bloques del mismo árbol, el programa solo memoriza uno y trata el resto como instancias de esa misma pieza. El peso del archivo baja de forma muy notable, pero solo si el bloque de origen está limpio; si arrastra basura, Illustrator también la multiplica cincuenta veces.
Esto fue justo lo que me permitió mejorar la presentación de mi tesis sin que el ordenador se quejara cada dos minutos. Con el archivo ya ligero es cuando de verdad merece la pena pensar en la jerarquía visual de la lámina, qué destaca primero, qué queda en segundo plano, y en cómo se compone todo el panel en conjunto, pero eso ya es tema para otra entrada.
¿Qué hago si el bloque tiene transparencias nativas de CAD?
Evítalas si puedes, al menos en el bloque de origen. Si un bloque trae transparencias nativas de CAD, Illustrator a veces se rinde al exportar a PDF, sobre todo con el ajuste de alta calidad de impresión, y rasteriza esa capa entera. Eso significa que pierdes el vector y ya no puedes editar nada de esa zona después, por mucho que el resto del archivo esté impecable.
Una vez resuelto eso pude dedicarme a cosas más agradecidas, como diseñar las leyendas de los planos para que se entendieran de un vistazo durante la crítica. El grosor de línea que uso en esas leyendas da para su propia entrada, así que lo dejo aparte. La última vez que colgamos las láminas en el pasillo antes de la revisión, hice una foto con el móvil desde el fondo de la sala para ver cómo se leía la mía entre las demás, y por primera vez se distinguía más rápido que la de Javi, que dibuja de maravilla en CAD pero nunca ha tocado Illustrator.
Reforzar la base en AutoCAD antes de la presentación final
Si tus archivos siguen pesando demasiado después de todo esto, casi seguro que el problema no está en Illustrator sino en cómo llega el AutoCAD de origen: capas mal usadas, bloques sin depurar, colores puestos por entidad en vez de por capa. Cómo encadeno todo el proceso, desde el primer trazo en AutoCAD hasta el panel final, es otra historia que ya conté aparte. Reforzar esa base técnica antes de tocar el pulido visual me ahorró más tiempo que cualquier ajuste que hiciera después en Illustrator.
Para quien todavía no maneja con soltura el dibujo antes del pulido visual, AutoCAD Master es una opción razonable para cubrir esa base sin dar por hecho que ya sabes gestionar la estructura interna de un archivo. Y si el CAD ya lo tienes dominado pero te atascas en el acabado, el Curso de Adobe Illustrator para Arquitectos está pensado justo para ese salto del plano técnico a la lámina presentable, que es donde se atasca la mayoría de estudiantes que conozco.
No tengo una fórmula cerrada para esto, solo el archivo cada vez un poco más ligero y una lista de preguntas que se repiten en los comentarios. Cuidar el CAD desde el principio sigue ahorrándome más disgustos que cualquier truco de última hora en Illustrator.